El poder de tus señales

Hace horas que aboliste tu condena , pero
la ira brota ajena a ti de nuevo,
ahondando sus raíces en mis sienes,
asfixiando de mis ojos los recuerdos.

Y aunque ahora ya no existan las verdades
y los cuentos acaricien sus finales,
aunque escriba a ciegas todos mis impulsos
ya no creo en el poder de tus señales.

Se ha instalado en mi un desconocido
que reclama a grito limpio territorio.
A llegado el tiempo del desastre,
del fin de la lucha, del vacío.

No es la noche lo que nos ciega,
sino las sombras de los atardeceres que no vimos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cómo consigues sacar de ti tanta rabia y tanta pasión, dimelo, pues cada vez que me pongo frente a un papel se queda mi mente en blanco y mis sentimientos se contraen.

María Crespo dijo...

Quiza sería fácil explicartelo si dejases algo más que mensajes anonimos....