Alma dura que sumerges
los pesares de mi cuerpo
entre cortes de cuchillos
que me acechan en las tardes.
Alma dura que convences
A los siervos del tormento
De que siempre les perdonan
Aunque ya no quede tiempo
Alma dura que me inviertes
La razón y el pensamiento
Con palabras desteñidas
por el mar de los lamentos.
Alma dura ¡escucha!
El dolor que me causas
Te endurece como hierro
Más cada día, más cada noche.
"Todas las piedras que he esculpido en mi mente, al caer, han hecho brotar sangre de mi cuerpo." Isabel y las aguas del diablo. Mircea Eliade.
ATENTADO 11-M (A las victimas)
¡Que se quema,
se está quemando!...
Las flores ya no vivas
escupen negra sangre,
otros la chupan y padecen en el instante.
No hace caso el agua,
que vueve a su origen.
Y las mangueras,
las mangueras también se están quemando,
y sólo queda plástico, humo, llanto. Y...
la rabia de los arboles.
la chimenea que nunca enciende
se está estrenando con un maravilloso chal
que ahoratambién se está quemando.
Fuego y barro,
poca vida.
¡Me estoy quemando!
Un poema de Leticia Bergé (12 años)
se está quemando!...
Las flores ya no vivas
escupen negra sangre,
otros la chupan y padecen en el instante.
No hace caso el agua,
que vueve a su origen.
Y las mangueras,
las mangueras también se están quemando,
y sólo queda plástico, humo, llanto. Y...
la rabia de los arboles.
la chimenea que nunca enciende
se está estrenando con un maravilloso chal
que ahoratambién se está quemando.
Fuego y barro,
poca vida.
¡Me estoy quemando!
Un poema de Leticia Bergé (12 años)
Rencor hambriento
Hola…
Hace ya tanto que no recibo tus palabras.
Hace ya tanto que me pregunto qué te habrá hecho desterrarme
Hace ya tanto que desististe de contar las estrellas para mí…
Más o menos el mismo tiempo que ha transcurrido desde que clavé mi mano en tu pecho cual estaca, y te arranque el corazón de las entrañas; mientras tu mirada conmovida observaba como el monstruo que había creado nuestro amor desgarraba tu alma con sus afilados dientes.
Hace ya tanto que no recibo tus palabras.
Hace ya tanto que me pregunto qué te habrá hecho desterrarme
Hace ya tanto que desististe de contar las estrellas para mí…
Más o menos el mismo tiempo que ha transcurrido desde que clavé mi mano en tu pecho cual estaca, y te arranque el corazón de las entrañas; mientras tu mirada conmovida observaba como el monstruo que había creado nuestro amor desgarraba tu alma con sus afilados dientes.
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