¡Que se quema,
se está quemando!...
Las flores ya no vivas
escupen negra sangre,
otros la chupan y padecen en el instante.
No hace caso el agua,
que vueve a su origen.
Y las mangueras,
las mangueras también se están quemando,
y sólo queda plástico, humo, llanto. Y...
la rabia de los arboles.
la chimenea que nunca enciende
se está estrenando con un maravilloso chal
que ahoratambién se está quemando.
Fuego y barro,
poca vida.
¡Me estoy quemando!
Un poema de Leticia Bergé (12 años)
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