Madrid

Era el Madrid de antaño,
era el Madrid de mediodía,
el Madrid de los dos soles
el de la Puerta y el cielo.

Era el Madrid de la nariz roja,
era el Madrid de la poesía
el Madrid de cigarrillos espontáneos,
el de miradas furtivas.

Un Madrid recorrido en metro,
el Madrid de la soledad escogida,
era un Madrid de aire frío y guantes de lana,
un Madrid de luces y sombras
de edificios y calles señoriales.

Era el Madrid que recordaba,
era el Madrid de mis tardes pasadas,
de ventanas abiertas a olores,
de mañanas de nieve y café.

Era Mi Madrid, o por lo menos
el trozo de Madrid que yo escogí
al llegar aquí hace años.

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