La historia

¿Qué podría decir para te quedaras? O lo que es más, ¿para que me pidieras que me quedara?
Está bien, entiendo, no entraba en tus planes mi carácter. Pero no sé ser otra cosa. Empezaba a pensar que esto era lo que había escrito la otra tarde, pero ahora que lo pienso más detenidamente, a esa historia no supe ponerle un final coherente. Aunque espera un momento, este no es coherente.
Al fin y al cabo, supongo que ahora me veré obligada a terminar de escribirla mañana… (me gustaba más como la había dejado antesdeayer). Que sepas que me distraes, tengo otras cosas en las que pensar más que en hacerte sentir útil; nadie es útil. Pero es mejor así, de ese modo nunca quedaremos obsoletos.

Volviendo al tema de pensar, creo que no puedo perder más tiempo pensando, estoy desperdiciando momentos de olvido. Perfecto, mañana amanecerá en Barcelona y yo no estaré allí para verlo, pero que más da, digo yo que el mismo sol saldrá en Madrid, ¿no? Lo cierto es que no puedo saberlo, no puedo estar en dos lugares a la vez, ¿Quién me asegura que es el mismo? Tendré que creer en la astronomía, tantos años de ciencia no pueden estar tan mal empleados.
Me cuesta, lo cierto es que pienso a menudo en estos días y no sabría decir porqué, quizá porque están tan recientes que aun echan humo, como los pasteles de chocolate.

Bien, ha llegado el momento, ¿crees que serás capaz de olvidarme?, esto…perdona, ¿Cómo te llamabas? Bromeo, pero no podía resistirme a ver tu cara de desconcierto una vez más. Me llevaré mis cosas y todas esas cosas tuyas que me hubieses regalado algún día, véase tu vida y tu esencia. No lo dudes, me las hubieses dado, no me habría hecho falta ni pedirlas. En cierto modo creo que ese es el motivo de mi marcha, no me gusta cosechar campos ajenos. Ambas son tuyas.

De todos modos, con lo fácil que hubiese resultado eludir esa primera mirada, ¿no crees? Si lo hubiésemos hecho, ahora no nos veríamos en esta tesitura Aunque, pensándolo mejor, creo que es algo más complicado que eso. Las miradas no vagan por el aire surcándolo sin rumbo, las miradas se dirigen hacia algo por eso se llaman miradas. Piénsalo, piensa en la diferencia entre ver y mirar. Tú y yo no nos vimos, nos miramos y eso denota premeditación y alevosía, y lo sabes. Y para más INRI, sonreíste.

No deberías haber sonreído, no tenías ninguna razón para hacerlo, no sabías donde te estabas metiendo. Saltabas sin red a un mar aparentemente en calma, pero el azul de mis ojos es más que agua. También son azules las tormentas. Pero no lo pensaste, ¿verdad? Al final te ha pillado la marea baja, y como los peces, ya no eres capaz de respirar sin mi agua.
Lo siento, otra vez será. Hoy tengo que terminar de escribir una historia.

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