Sindrome de abstinencia

En la hora del viento
tras las ventanas manchadas,
un sollozo de premura
anuncia la rotura del sol.

En la belleza de la luz
un mediodia alerta,
no brilla en mi la musa
ha huido entumecida.

Con la mirada en azul
y los pies en rama,
cada risa es un murmullo,
cada agonía un terremoto.

En la puerta del desvan
asoman los ratos tontos,
las miradas se deshacen,
las caricias son muy vagas.

Perderan en este instante,
todas las balas perdidas,
su calor incesante y
su mala puntería.

Es en este momento,
que la hierba ya no crece,
cuando quiero conocer
el mañana que hoy perece.

Siento frío, una vez más,
las manos no me responden,
la cabeza sigue alerta,
no puedo evitar quererte.

Y sin rumbo, cada herencia
de los ratos precedentes,
saben que lo que me embarga es
sindrome de abstinencia.

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