Quizá Barcelona

Castigamos al asfalto,
ahora paran los relojes.
Maltratan al asterisco y
asedian los susurro de
la hierba de esta ciudad.

Sobre los árboles se desploma
el tiempo, prensa su sabia.
Cae al suelo, y brota un hombre,
que alza la vista y dice:
¿Barcelona?

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