Predicaba el olvido su mensaje,
abrasador nostálgico de un tiempo
en que cada alma era una colmena
de encierro virginal y blanco.
Pirámide de olvido escala el cielo,
hasta el ínfimo infinito de la tierra
que cálida se seca entre las olas
de asfalto y humo de bocinas.
Como un pájaro que olvidó donde iba,
y despertó en un lugar con rejas de vidrio,
y al intentar escapar chocaba, contra
su propia y volátil ignorancia.
Perverso el caos de este desierto,
y la luna que me mira y enmudece.
Y los días que pasaba acompañada,
se han convertido en tierra húmeda.
No hay dos sin tres, ni soledad sin tiempo.
1 comentario:
"Si me mandas callar me ahogaré en mis propias palabras"
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