De personalidad adictiva mi mirada
que a la sombra del Metro se cobija,
ajada por la vida transitoria que alberga,
distraida por noches, palabras y ceniza.
En el alma donde mis fantasmas navegan
quebré, a besos, las velas soplándole al viento.
Callaba a ratos el mundo, torcía el destino su sonrisa
mientras el tiempo escribía la historia a mordiscos.
1 comentario:
Nuevo estilo. Nueva escuela...
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