Nos queda

El beso apoyado en la pared,
Calamaro versus Sabina.
El primer japonés y la cara de asco.
Películas y sábanas con anginas.
La foto más bonita del mundo,
y todas las demás.
Nada, besos de ron y saliva en ayunas,
el aire de todas las calles de Madrid.
El recuerdo de aquella persona que solía ser…
La misma camisa y el mismo sombrero.

Las edades de María (2ª Edad)

Amanecer con los ojos pegajosos, y poner los pies en el suelo que también lo está. Encender un cigarrillo y andar hacia el baño esquivando el desorden, mirarte al espejo y verlo en tus ojos.
Una ducha de agua y verdades sobre el cuerpo desnudo, como el alma. Vestirse con lo poco que queda limpio, mirar por la ventana y que la niebla cale en tu mirada hasta por la noche. Volver a pisar al suelo pegajoso antes de alzarse sobre unos tacones, esquivar con ellos el desorden y tratar de maquillarlo en los ojos. Otra noche en la que amanecer con los ojos pegajosos.