Las edades de María (2ª Edad)

Amanecer con los ojos pegajosos, y poner los pies en el suelo que también lo está. Encender un cigarrillo y andar hacia el baño esquivando el desorden, mirarte al espejo y verlo en tus ojos.
Una ducha de agua y verdades sobre el cuerpo desnudo, como el alma. Vestirse con lo poco que queda limpio, mirar por la ventana y que la niebla cale en tu mirada hasta por la noche. Volver a pisar al suelo pegajoso antes de alzarse sobre unos tacones, esquivar con ellos el desorden y tratar de maquillarlo en los ojos. Otra noche en la que amanecer con los ojos pegajosos.

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