Mi primera juventud, siempre fue la última


...y acabó donde empezaba.


No quiero escribir por venganza, pero a veces eso puede ser un buen motivo para tener una excusa y recordar cosas que querríamos olvidar todos -y todos se niegan-.

Y a veces, los fuegos no arden donde uno querría, pero al fin y al cabo son fuegos…y ¿quién soy yo para buscar una manguera, y hacer apagar algo?


Así y todo, tarde que no es y prisa que no tengo... hubo un momento para todo y ahora me queda lo bueno; y de lo malo me hago un bocadillo de patatas y alegría por lo que me queda.

Supongo.

El tiempo es tiempo; y lo demás, otra cosa...

Si tengo que robarle un minuto a mis días... cual mejor que este!?

La belleza del exceso tiene grietas


Y, después de todo, me duele el corazón...

Físicamente.