Aterricé en tu cielo
empapelada en vicios.
Y carcajadas enmarcadas
en carmín color pulpa.
Te acercaste a mi tierra
con los pies descalzos
y la intención de deshojarme,
como a tantas margaritas.
Y tras la insistencia
de tus fugaces manos,
mi mundo te dio una respuesta:
No me quiere.
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