Puntual y fiel. No tan cabal.

Peregrinas mis orillas
con tus manos. Después
duermes. De repente
tus pies rozan los míos,
palpo: dos pies,
cuatro pies; exacto.

Las otras Valquirias

Capitaneaste la huida, amazona,
bajo el sombrero rojo de coraje
asiendo a grandes saltos la memoria,
espuela de una desconocida.

Brava la fiera duda cabalgaste
señalando con el dedo al miedo.
Predecías embestidas que llegaron,
gobernaste con cordura las riendas.

La arena te domesticaba a ratos
el viento te escocía entre las manos.
Quisieron arrancarte la montura
en algún lugar remoto, en algún lugar de paso.

Y en tu empeño de alcanzar
el horizonte, con sonrisa ufana,
no dejaste huella sobre piedra.
Te quedaste en medio de la nada.