Las vueltas que da la vida

Girada en el sofá veía el techo,
que yo imaginaba suelo de una nueva casa;
con los pies en alto descubría
recovecos de esperanza entre las vigas.

Entonces no necesitaba más que
el deseo de descubrir las cosas
desde otra perspectiva. No le resultó
difícil a la vida conseguir
que lo olvidara.

Pero, pasado el tiempo, recordar
el techo por el que anduve levitando;
hoy me permite la ilusión de
pensar que…

La misma tempestad, dada la vuelta,
nutre las nubes enfadadas.
La misma eternidad, dada la vuelta,
no podría empezar nunca.

La misma realidad, dada la vuelta
ayuda a ver crecer los anhelos
que contenía antaño mi cabeza,
cansada hoy de darle vueltas.


Se puede sobrevivir a la pena,
si la acribillas a sonrisas.

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