El ruido del arbol caido

La solitud de este acorde de Chopin
delata a mi calle la tristeza de una
ventana encendida para amarte.
No se si puedo esperar más.
No se si puedo esperarme
esperándote.

¡Dios mio! es algo tan liso una vida, es nítido, cuando todo va bien se desliza fácilmente. Y basta con un tropiezo. Se decubre que es opaca, que no se sabe nada de nadie, ni de sí mismo ni de los otros: lo que son, lo que piensan, lo que hacen, cómo nos ven.
La mujer rota. Simone de Beauvoir

No hay comentarios: