¿Todo pasa en Barcelona?

 
Tienes clima de amable y un calendario a la par
yo vengo que de pasar hambre. Hambre de sol y de mar.

Jóvenes, viejos y algún difunto

Hubo un tiempo en que el verso
era fluido entre mis letras.
Amable y seductor, las sentí eternas.
Capaz de arrancar a andar con cualquier risa.
Trotando alegre, halagado y sin prisa.

Cuando el tambor del pecho era profano,
y mis pancartas las frases de algún extraño.
Parece ayer cuando la vida aún era
la plaza donde te encontré esa primavera.

Fue por entonces cuando me rindieron cuentas
los reyes de los fuertes y alguna estrella.
Abatir los días era un insulto, que jóvenes y viejos,
y algún difunto, proclamaban al tiempo, ya voz en grito:
“Tenéis que alzar la vista, volar más alto”
y el cielo, de repente, eran tus manos.

Ya no quiero saber hasta qué punto
puede llevarme, atada, este presunto
caballo de batalla que aún hoy cabalgo.
Cuando llegué al final, pasé de largo.

Y ahora que he alcanzado el vuelo
que otros miran. No puedo ver la luz,
ni el brillo azul de nubes y avenidas.
Jóvenes y viejos, y algún difunto
alzan la vista al cielo y me preguntan
si de verdad he olvidado que tú me miras.