Cristales rotos en un mundo de cartón,
la maleta sobre la cama fría de ausencia.
Distracciones efímeras de relojes cansados,
y una idea entre los parpados de tus ojos:
mañana no será mejor que hoy, sólo mañana,
sólo horas unidas por rutinas de camas vacias.
Inclinas tu corazón al viento del oeste
y cae al suelo cansado de volar entre nubes
de cabellos castaños y ojos azules.
Quiero jugar a vivir contigo mañana
en algún lugar donde no existan ni las horas,
ni las camas, ni las maletas llenas de monotonía.
1 comentario:
Sólo los que se interponen en mi camino
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