Madrid es la ciudad sin viento, le dijo.
Entonces, puedo decir lo que quiera,¿no? Respondió ella.
Él no entendía, ¿porqué me haces esa pregunta?
Porque aquí las palabras permanecen, no se las lleva nada.
No podía llevar más razón.
De acuerdo, dí lo que quieras, pero piénsalo bien, si más tarde te arrepientes de lo que dijiste no habrá quien lo borre.
Pues …entonces yo traeré el viento a la ciudad.
Porque quieres hacer eso?
Imagínate, si Madrid tiene X años de historia, debe haber miles de millones de palabras ancladas a sus calles, sus aceras sus fachadas, sus tiendas, su cielo… un día tanto peso hundirá la ciudad.
Estas equivocada, el peso de las palabras nunca será suficiente para hundir esta ciudad, pero por el contrario, si podría hundir a quienes en ella habitamos.
Ella se quedó pensando, miraba al cielo.
Se giró hacia él y sus ojos se dijeron: menos mal que entre nosotros, hoy sobran las palabras.
4 comentarios:
Escribe también esas palabras, escribelas antes de que vuelen de tu mente y antes de que, como bien dices, se las lleve el viento. Escribe, tus palabras permanecerán para siempre.
¿Por qué me pides tantas palabras?
Muy bueno María. Pero corrige las faltas de ortografía ¡por favor!. Sabes que no las soporto.
Ya no dices nada?
Carnaval de sombras
Mi pipa en la mesa,
Humeante,
Las puertas cerradas,
Las ventanas abiertas,
El suelo frío.
La casa en silencio.
Mi pecho se encoge
Como tantas otras veces
Me falta el aire.
Todo esta oscuro ahí fuera
¿Por qué temer la oscuridad?
Nada más nacer somos ciegos
¿Es quizá por eso que lloramos?
Estoy cansado
Hace días que no sueño.
Otro trago de vino
Otro sorbo de la botella
Otro pensamiento producto de la embriaguez:
Tu sonriéndome
¿Cuánto tiempo hace de eso?
Por entonces nos besábamos con las palabras.
La casa esta en silencio
No quiere decir que no estés.
La cera se derrama sobre la mesa,
Mañana tendré que rascar la madera
La vela sigue encendida.
La luz se mueve,
Se contonean los objetos de la habitación,
El perchero serpentea,
Las sábanas como mar en calma
Y la silla se esfuerza por levantarse
y huir con mi ropa doblada encima.
Carnaval de sombras.
Las fotos cobran vida
En recuerdos vacíos.
Toso
Mi pecho de nuevo vuelve a contraerse
las costillas aplastan mis órganos,
soy de carne y hueso,
no viviré para siempre.
Ya he escrito hasta el borde,
Debo coger otra hoja
O escribiré sobre la mesa.
El aire respira profundamente a mi alrededor
Soplo en la botella
Un barco se amarra en el puerto,
Los marineros borrachos se tiran al agua.
Es tarde
Me desnudo
Los pantalones, la camisa,
Doblados sobre la silla.
Observo mi cuerpo
Marcado por la desidia y el tedio.
Los huesos marcados,
Escaso bello
Músculos raquíticos y cansados.
Recuerdo olores en el ambiente
Mi abuelo viendo la televisión
con la pipa en la boca
y el humo difuminando su áspera cara.
La cera quemada de las velas de la iglesia
Cuando creer era cuestión de repetir lo que los demás decían.
El sudor de mi cuerpo junto al tuyo,
Todavía lo recuerdo
Nunca supe tu nombre
Pero creí haberte conocido.
Camino pesado
Arrastrándome con los pies
Las sábanas están arrugadas
Olvidé hacer la cama.
Me siento en el borde
Acariciando el cristal verde
Solo quedan los posos
Quizá pueda dar un trago más de vino.
La punta de luz se agita nerviosa
La ventana ha dejado pasar el viento
Se apaga
Una lombriz pálida se vierte en el aire.
Ya no solo hay silencio
Sino que mis ojos se han cerrado
Ahora solo queda esperar a que el sueño me llevé lejos
Entre las sábanas ya no hace frío.
Cierro los ojos.
Una frase más escrita en el papel.
El día que muera no sabré que he muerto
al igual que el día en que nací no sabía donde me metía.
Buenas noches
Digo al techo
Este responde en silencio
Quiere que descanse.
La cera se endurece,
La pipa se apaga,
La botella calla
Y me duermo..
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